
Querida amiga , te escribo esta carta desde la trinchera que hay detrás de tu almohada, oculta de la metralla que corta el aire donde una vez alguien hirió tu piel. Sé que mis últimas palabras rondaran en tu pupilas durante tiempo, sin embargo, no quiero ni deseo dejar de escribirlas para que nunca lleguen a algo más que palabras escritas. Ayer me asomé a tu mirada, reafirmando mi ánimo por desear conocer tus emociones. Nunca nadie pudo decir que la nada se escondiera tras tus labios y sin embargo, hay quien oscurece tras tu mirada, quien teme conocer la trastienda de tu sabor. No importa, pequeña, si encuentras soldados sin valor, no importa si en la batalla tienes que tomar tú misma el fusil para luchar contra todo. Al final todo queda cerca de tus manos, que son tus mejores compañeras. Lo triste es que aún pienses que algún día, alguien dejará de esconderse tras la cobardía para excusar sus actos. Con la cabeza bien alta, niña, debes de gritar a las alturas, que no tienes miedo de mirar ninguna de esas miradas sin fondo en las que te has columpiado... más pierden esos ojos sin no saben mirar más allá de la carne... Sin más, me des-pido, no permitas que nadie, NUNCA, te haga infeliz.
Frase del Día: "La cara es el espejo del alma... pues coño, que cara más sucia tienes... "
3 comentarios:
En mi opinión, estás practicamente curada, ya no tienes motivo para continuar con este blog que el de disfrutar, ni más ni menos. Enhorabuena!
gracias Zid, la gata sin nombre no "ignora" ni "borra" tus palabras... Bss
Gracias cielo, veo que "guardas" otras cosas también. Un beso.
Publicar un comentario