03 febrero 2007

Manos que me sujetan...



Días en los que siento que voy ganando la batalla, en los que por fín dejo de Gritar. Siento que he redireccionado mi mente, que por fín siento tranquilidad, sea cual sea. Comienzo a reorganizar mis sensaciones, mis desprecios, mis anhelos, mis manos y mis labios. Siento que todo está por llegar, lo malo y lo bueno. Siento que la vida me da mil regalos que no he sabido apreciar, y le debo pedir perdón por no hacerlo. Siento que debo de estar agradecida por ser YO, por fín vuelvo a ser yo, que ya era hora de volver a serlo, y comenzar a volver de esta manera tranquila y serena.
Después de llenar este mar de sal, retomo el camino del que me había desvíado. Volver con las manos que me sujetan para no caer, que sobre mi espalda me empujan a seguir. Siento que he caído pero que esas manos me susurran que vuelva. Por eso, y por que quiero, vuelvo a ser YO. El cambio ha sido para nunca mirar hacia atrás. Ahora miro hacia adelante, al único lugar donde quiero mirar. No importa si en mi camino no está tu mirada, no importa si no está tu piel, no importa si te busco y no te encuentro. Este sentimiento me ha hecho fuerte, a pesar de todo (de mis deseos) no quiero un ruido en el silencio en el que no oiga tu voz. Hacía años que no sentía este dolor salado y seguro, esta sensación gratificante e incondicional, que no espera nada, que siento cómo me quema. Y quizás sea mejor si el miedo ronda tu mente, quizás ahora sólo quiero desear y no tener, quizás el Destino me depare mejores sensaciones cuando sepa si esto que siento es lo que pienso que es. Sin embargo, simplemente sólo quiero dejarme llevar por esta llama que me estremece. Si la vela que arde, la apaga el viento, gritaré al silencio que yo deseé sin esperar, que la almohada que te espera, ahogó mis deseos de llenarte. Cuando la paciencia termine y no haya vuelta atrás en este camino uni-direccional, con mi espalda llena de puñaladas, caminaré sangrando buscando quien no tenga miedo de mirarme a los ojos y descubrir quién soy. Por que ahora soy como la lluvia que vuelve, que a veces deseparece. Qué importa lo que pudo pasar, si en medio de la tempestad, me asomo a tu espalda. En fín, pequeña, no te olvides del amor, no dejes de sonreír...


Canción: "una, dos y tres" (Antonio Carmona)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ufff pues sí que has vuelto nena, más fuerte que nunca. Me alegro que los últimos acontecimientos te hayan hecho más fuerte. Veo que has vuelto y me alegro. Niña, sonríe que te has quitado el mayor peso de tu vida de encima, que fuerte!!!y me alegro de que vuelvas a sentir de nuevo, que sepas que en el fondo, tengo envidia de ése de quien hablas, ójala algún día alguien desee oir mi voz tanto como para escribir estas cosas. Ánimo, una cosa? él sabe lo que sientes?

CatycaT dijo...

Killo, no preguntes tanto que la curiosidad mató al gato...hay cosas que no se pueden decir con palabras, pero a tu pregunta, el detector dice que...continuará