13 marzo 2007

Huellas en la arena, de mis pies descalzos


Hoy escribo porque me siento frustrada, abatida y confundida. Supongo que sobre todo y por encima de todo, desilusionada. Me lo tengo bien merecido, éste es mi castigo por querer seguir ilusionándome cada día, tener un día negro en el calendario de los horrores, ese calendario que me gustaría destronar de mi pared y quemar cada una de sus hojas para que el aire se lo llevara lejos. La desilusión ha comenzado a agujerear mis zapatos, y siento que comienzo a caminar descalza por este trozo de tierra que tanto me ha costado encontrar. No sé si sentir el frío del camino en la planta de los pies me pondrá de nuevo la cabeza en su sitio, no sé cuánto tardaré de nuevo en hacerlo. No pretendo romper mi escaparate, solo deseo cambiarlo, decorarlo de luces brillantes, de nuevas palabras, aislar el silencio y cambiar los sueños por alguna realidad, aunque sea una causa perdida. Miro mis manos, las miro ahora, me pregunto si aún queda algún trozo de esperanza entre los dedos. Encontrar una ilusión que multiplique mis ganas por algo que lo convierta en coraje. Comenzar a comprender que un deseo no se convierte en realidad sin soñar, pero dónde guardo los sueños que no han sido. La vida va pasando, y todo sigue igual. Tropiezo de nuevo, pero hoy no encuentro las ganas de levantar de nuevo. Huellas en la arena, que el vieno borra...




Y si la esperanza muere, si no queda ya la última opción, dónde buscar lo perdido, dónde encontrar la moneda de la suerte que alguna vez tiré en algún pozo olvidado.

Y si no hay dónde buscar, si no queda lugar que no haya conocido ya. Por qué es siempre la misma canción, por qué esa nueva melodía no la recuerdo ya...

Y si no puedo seguir... si me rindo...

Y si ya no encuentro la plaza sin arenar, y si se me olvidó hacer la última verónica.

Y si la primavera no trae el sol deseado.

Y si la oscuridad aún sigue arañando lo que queda de mi alma.

Y si ya no queda más ilusión en estas manos vacías...

Dónde esconder la desilusión, ahora que va muriendo la esperanza...

Canción de este cruel momento: "Enséñame Tus Manos" [Alejandro Sanz]: el camino se hace andando, sí, pero un desierto es un desierto... dame alguna excusa que nos salve, aunque nos traguen siete mares, pero no me quites el coraje...

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues no flaquees, que no te lo puedes permitir. Un besazo y muchos abrazos niña

Anónimo dijo...

animo colegui

el_Vania dijo...

Busca en el interior eso que todos tenemos ... que nos hace sentir mejor e ilusionarnos... a pesar de estar en horas bajas.
A mi me funciona.
Ah, gracias por visitarnos. Eres la primera en comentar en el nuevo blog... y ese privilegio, no te lo quita nadie. Te añado a mi blogroll para futuras prospecciones!!
Salud/OS!

almena dijo...

El sol vuelve cada mañana.
Vuelve siempre la luz.

Un beso

Anónimo dijo...

Vaya amiga... Ya comprendo porqué me comprendías tan claro...

Pero un consejo sin que me lo pidas, yo lo sé, pero consejo al fin... Dijo alguien alguna vez que las 3 palabras más importantes que había aprendido en la vida eran que sin importar qué pasara: LA VIDA CONTINUA...

"No pretendo romper mi escaparate, solo deseo cambiarlo..." Eso es bueno, dicen que lo primero que uno desea hacer es un cambio, y luego todo va mejor...

Un fuerte, fuerte abrazo...

இலை Bohemia இலை dijo...

que bueno que tenemos la válvula de escape de la escritura...
BSS