
Ha nevado en Madrid, la nieve se enredaba en mi pelo esta mañana cuando iba a trabajar. Me gusta esa sensación. Cada mañana cojo el mismo autobús, y a la misma hora, esperamos las mismas personas haciendo una fila imaginaria en la que cada uno tenemos nuestro lugar. Y cada mañana estás sentado al final del autobús, con los auriculares puestos, mirando por la ventana, con tu mirada vacía y tu gesto triste. Siempre me pregunto por qué nunca haces ni un sólo gesto en los 10 minutos que dura el trayecto, siempre te miro a hurtadillas para ver si hoy sonríes, pero nunca lo haces. Al menos, ya no llevas las gafas oscuras que solías llevar, supongo que es porque aún no ha amanecido a esas horas. Me pregunto a qué lugar vas y en qué parada te bajas, y cada mañana siento ganas de no bajar en la mía, para saberlo. Quizás algún día me atreva a preguntarte si sonríes alguna vez...
En fín, hoy estoy cansada. Época de cambios drásticos en mi vida, siento que estoy mudando la piel, quizás ahora en vez de lagartija, me esté convirtiendo en una lagarta. Hoy me he cansado de sentirme idiota, y empiezo a sentir ese amargor de querer gritar y no poder hacerlo. Me asusta empezar a gritar, porque diría verdades como puños, el maldito impulso empieza a crecer dentro de mí de nuevo. No sé si voy a ser capaz de retenerlo esta vez... Necesito unos días de descanso, este fin de semana toca.
canción: "In the air tonight" ( Phill Collins)
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